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Por Ejecutiva Mx -. El relato que les voy a contar sucedió ya hace algunos años, cuando apenas llevaba meses de casada con mi esposo Carlos, habíamos comprado nuestro apartamento en mi ciudad natal, Villavicencio, y mi esposo había dejado su familia en Medellín. Como les conté en Por Quique.

APRETADOS EN LA CAMIONETA

Recibí una bofetada cuando mi esposa me enseñó la invitación a la boda. Diana, se casaba. Era un día soleado y sentí que se ponía gris. Por dradelsexo -. Mi sobrino esperaba ansioso en la estación de autobuses. No lo veía desde que tenía solo tres años de edad. Nos visitaba desde Veracruz. Supuse que todo habría ido bien y que en otra ocasión me lo aclararía.

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No sé por qué, pero esa noche me fui a la cama satisfecha y tranquila. El pene de mi padre me había gustado y sin darme cuenta me encontré haciéndome con la mano en mi sexo lo mismo que las chicas de la película. Sabia que los orgasmos en la mujer se alcanzaban introduciendo el pene en la vagina, eso lo sabían hasta los pequeños, pero esa noche desconocía que se conseguía por frotación continuada con el clítoris.

Fue un orgasmo mental y verdaderamente bonito. Desde que todo empezó hasta este primer orgasmo habían pasado 6 meses, y yo de los 13 a los 14 años. Después de esta experiencia y durante mucho tiempo masturbaba a mi padre muchos días. Aprendí a hacérselo con la boca y sin que me produjera molestas sensaciones.

Aprendí a utilizar la lengua, las manos y los labios. No me apetecía mucho tragarme el semen, pero yo sabía la enorme satisfacción que le producía y lo hacía a gusto. Mi padre había sido lo suficientemente listo como para excitarme previamente a las mamadas. Me gustaba que no me obligara a tocarle cuando no me encontraba bien.


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Harta de ver penetraciones en las películas, le pregunté por qué no deseaba penetrarme a mí. Esa pregunta debió sacarle de sí porque alcanzó una erección de las grandes, como no recordaba desde el primer día. Me pidió mucha atención a lo que me iba a decir. Yo estaba intrigada y ansiosa por su respuesta. Sola darme amor, placer y enseñarme; y si era como lo que conocía, me gustaría. Me agarro de la mano y me llevo a su habitación.

Mi estado era de verdadera excitación y curiosidad, pero de enorme tranquilidad, porque iba a experimentar lo que había oído a otras muchas mujeres narrar como una experiencia difícil, dolorosa y generalmente insatisfactoria, pero con una persona que tenía experiencia, que no me haría daño y nada que yo no quisiera.

Sabía que era la mejor forma de conocerlo. Ahí noté el primer cambio. No me costo encontrar la diferencia entre los besos que acostumbraba a darme en los labios y aquel beso de deseo. Realmente estremecedor. Empezó a quitarme la ropa despacio, muy despacio y sin mediar palabra, me preguntaba con la mirada cada pocos segundos si todo iba bien. Me había propuesto dejarme llevar hasta donde él me llevase. Cuando estuve totalmente desnuda, abrió la puerta del armario y apareció el gran espejo de la contrapuerta.

Mi primera experiencia filial

Mi cuerpo se reflejaba totalmente en el mural y por encima de mi cabeza se apreciaba la de mi padre quien se limitaba a sobarme los pechos y a permitirnos contemplar mi cuerpo durante largo tiempo, hasta llegar a apreciarlo como antes nunca lo había hecho. No me parecía el mío. Por primera vez me gusto, descubrí unas formas femeninas excitantes y aprecié el sexo en un cuerpo de mujer. Era como si una tercera persona estuviese espiando escenas íntimas de otra pareja. Creo que era realmente provocadora para cualquier hombre.

Tenía gran estatura para mi edad, formas proporcionadas y desarrolladas, una piel muy suave y la ternura e inocencia de la edad. Ahora comprendo lo que una chica así inspira a los hombres. Después me giró hacia él y se terminó la sensación de tercera persona.

Incesto - Relatos Eróticos

Sin dejar de mirarnos a los ojos, me empujó de los hombros hacia abajo hasta arodillarme y me pidió que le sacara el pene del pantalón. Sin dudarlo y con una enorme ansiedad lo hice. Cuando le desabroché el pantalón, el pene le sobresalía de los calzoncillos y estaba ardiendo. Le estuve succionando un rato largo pero que me pareció corto. Yo sabía que quería mirar y yo me esmeraba especialmente en esos momentos. Me tumbó y empezó a desnudarse completamente delante de mí. Mi padre tenía un cuerpo que antes no había sabido descubrir, era atractivo y lo deseaba.

Hasta su enorme pene me pareció bonito y lo desee, no sabía como, pero lo deseaba para mí, dentro de mí. Ahí descubrí el sexo de verdad. Fue bajando poco a poco hasta introducirme su lengua. Grité de placer; nunca había sentido una sacudida tal. Sin darme cuenta yo estaba haciendo lo mismo que él me hizo: Yo habría las piernas todo lo que podía y él introducía su lengua todo lo que mi agujero le permitía. De repente y sin saber como habíamos llegado a esa posición, me encontraba haciendo un Entonces noté algo distinto. En ese momento rompió el silencio para volverse y decirme a la cara que primero me la introduciría sin preservativo para que disfrutara del placer de un pene en contacto directo.

Me pidió que si al introducírmela sentía dolor, se lo dijese inmediatamente y pararía. Se levanto encima de mí y con una mano se sujetaba en plancha y con la otra dirigía el pene hacia mi sexo. Los dos pudimos ver como iniciaba la introducción. Era evidente que aquel era un pene muy grande para un cuerpo de 14 años y pensé que me dolería. Me puse un poco tensa y mi padre lo notó. Paró y me pidió que me tranquilizara. Me dio otro beso y continuó su rítmico movimiento. Lo supe cuando su extremo tocó en el fondo de mí. No me hizo daño, pero me asusté y pegué un pequeño brinco de prevención.

Me preguntó si me había hecho daño y yo le contesté que no pero que la sentía toda dentro de mí. Nombre de usuario o dirección de correo. No tienes una cuenta? To use social login you have to agree with the storage and handling of your data by this website. Buscar Buscar: En el Ginecólogo. Relatos por compañía….

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